En estos momentos la mayoría de la población cuenta con alguna tarjeta de crédito, es muy cómoda a la hora de abonar pues no se necesita llevar ni tener el efectivo en ese momento, y lo mejor que se puede elegir entre varios planes de pago diferidos en cuotas, dependiendo estos si llevan o no recargo.

Otro inconveniente es que con la tarjeta no medimos los montos de compras, pues los antojos luego suman y se ven reflejados a la hora de pagar.
Para evitar estos males lo mejor es ir desprendiéndose de a poco de su uso, pues una adicción que hay que sacarla de a poco, y debemos aprender como hacerlo.
Saber con que presupuesto contamos, si nos alcanza compraremos de contado, y si no ahorraremos y lo compraremos en un futuro, salvo casos de emergencia donde surgen gastos no previstos y no se dispone de dinero allí la usaremos, o para comprar algo muy grande y nos es imposible ahorrar.
Cuando ya no la usemos, no la vamos a sentir y allí ya comenzaremos a manejarnos de otra manera y mejor.



0 comentarios:
Publicar un comentario